Ante el dilema de si para desconectar son mejores unas vacaciones largas o unas cortas, la ciencia tiene muy clara su respuesta

España no solo se divide en ‘con y sincebollistas. Si hablamos de vacaciones, hay otro dilema que enfrenta a la gente e incluso causa tensiones entre compañeros de trabajo: ¿Mejor disfrutar de una pausa larga, un impasse de varias semanas que nos permita olvidarnos del estrés de la oficina y (con suerte) hacer un viaje a algún destino lejano, o es preferible dosificar los 30 días naturales de descanso que nos corresponden por ley para realizar pequeñas escapadas?

Si preguntas a tus compañeros es probable que encuentres partidarios de lo uno y de lo otro, pero la cosa cambia al consultar a los expertos. Ellos lo tienen claro.

“¿Vacaciones largas o vacaciones cortas?” La pregunta no es nuestra. La lanzó hace unos días el médico Antelm Pujol en un tuit que suma ya cientos de miles de visualizaciones y se ha compartido más de 600 veces, lo que demuestra entre otras cosas que el tema genera interés. Y es bastante comprensible.

Por norma general, quienes trabajamos en España disponemos de al menos 30 días naturales (o 22 laborales) de vacaciones, un tiempo limitado que debemos gestionar correctamente si queremos sacarle todo el provecho. Así pues, ¿qué es mejor para desconectar? ¿Nos cogemos tres semanas del tirón para irnos a Cancún o Tailandia o mejor hacemos varias escapadas de cinco días?

¿Cuestión de gustos, no? Más o menos. En la decisión intervienen factores como la conciliación familiar, el presupuesto que maneje cada uno o los gustos personales: hay gente a la que le encanta alejarse de su oficina durante semanas y otra a la que se le cae la casa encima a los cuatro días de vacaciones. Sin embargo, si lo que buscamos son respuestas científicas, la cosa cambia. 

Llega una búsqueda rápida en Google para encontrase con investigaciones y expertos que coinciden en cuál de las dos opciones resulta más ‘inteligente’ o, al menos, ofrece una mejor estrategia para obtener el mayor descanso posible.

¿Qué opción es esa? No disfrutar de todos los días de descanso del tirón, sino segmentarlos durate varios meses. “Hacer vacaciones más frecuentes podría ser una mejor estrategia para mantener el bienestar”, comparte Pujol en su tuit.

No habla por hablar. En el mismo post cita un estudio académico publicado en 2012 en Journal of Happiness Studies en el que tres psicólogas de la Universidad Radboud (Países Bajos) examinan qué impacto tienen las vacaciones en la salud y bienestar de los empleados. Es interesante porque se centran en aspectos como la duración de los viajes, la calidad del sueño o la organización de actividades.

¿Y qué descubrieron? Tras entrevistar a un grupo de trabajadores que se fueron de viaje una media de 23 días, las expertas analizaron cómo evolucionaba su sensación de bienestar. Y uno de los aspectos a los que más atención prestaron fue a la duración de las vacaciones. ¿Era la gente más feliz cuánto más tiempo pasaba desconectada? ¿La sensación de relax y felicidad ‘tocaba techo’ en algún momento? ¿Unas vacaciones largas son siempre unas vacaciones mejores?

La respuesta es no. La salud y bienestar de los participantes en el estudio aumentó durante los primeros ocho días de vacaciones, una tendencia que se hizo especialmente pronunciada entre la cuarta y octava jornada de descanso. A partir de ahí la evolución no era tan clara ni positiva. “En resumen, los niveles de salud y bienestar mejoraron rápidamente durante las vacaciones y alcanzaron su punto máximo el octavo día”, sintetizan las psicólogas de la Universidad Radboud.

¿Averiguaron algo más? Sí. También descubrieron que a lo largo de la primera semana de reincorporación al trabajo “los niveles de salud y bienestar disminuyeron y se asemejaron a los niveles basales previos a las vacaciones”. En definitiva, que el efecto relajante de las vacaciones se desvanece a los siete días. 

Tal vez suene desmoralizador, pero es un matiz importante si lo que buscamos es una estrategia para sacar el mayor partido a nuestros 30 días de vacaciones. Si el relax alcanza su pico al octavo día y su efecto en nuestra salud mental se pierde al poco de volver a la oficina, ¿no es mejor repartirlos en escapadas cortas?

¿Qué dicen los expertos? “Las vacaciones cortas y frecuentes tienen un impacto más positivo que las largas e infrecuentes. La conclusión es que no necesitas un mes entero para notar beneficios importantes porque las vacaciones más largas no mejoran más el bienestar y tampoco consiguen que los beneficies duren más”, explica a Mens Health Marcos Vázquez, divulgador. “Tomar siete-diez días de descanso cada menos tiempo parece elevar más el bienestar”.

Gemma Regalado Pdgkoy0jdo8 Unsplash

¿Importa solo el cuánto? Para nada. Importa también (y mucho) el cómo. No se trata solo de que las vacaciones duren más o menos días. Si lo que queremos es desconectar, relajarnos y elevar nuestra sensación de bienestar mental debemos tener en cuenta otras cuestiones importantes. Por ejemplo, las horas de sueño.

Las psicólogas holandesas comprobaron que, de media, los sujetos de su estudio durmieron 7,4 horas por las noches estando de vacaciones, casi una hora más que lo que hacían normalmente cuando trabajaban (6,7 h). Es un detalle fundamental porque las expertas confirmaron una relación evidente entre la duración y calidad del sueño y los niveles de bienestar y salud registrados por los turistas.

¿Es el único estudio sobre el tema? No. Los efectos de la duración de las vacaciones los han analizado otros expertos como, Rui Cui, de la Universidad Shichuan, en China. En 2023 publicó otro paper en Tourism Review en el que constata un efecto similar al que apreciaron sus colegas holandesas. 

“Los efectos regeneradores fueron sistemáticamente mayores en el grupo que viajó que en el que no lo hizo. Además, se observó una relación en forma de ‘U’ invertida entre la duración del viaje y el efecto regenerador de las vacaciones”, comenta la experta china. “Una duración moderada tuvo efecto regeneradores más intensos que una duración demasiado larga o demasiado corta”.

¿Y antes de las vacaciones? En realidad, no solo influye la duración de las vacaciones. El hecho de organizar varias escapadas cortas en vez de una sola y larga nos permite experimentar también más veces lo que Tim Sharp, psicólogo, denomina “placer anticipatorio“: disfrutamos cuando estamos en Ibiza o París de viaje, pero también lo hacemos antes, mientras planificamos esa experiencia.

“Lo que sabemos sobre la planificación de eventos positivos como unas vacaciones, una boda o fiesta es que son agradables en sí mismos, pero también obtenemos el placer anticipatorio a través de la planificación y preparación”.

¿Asunto zanjado? No del todo. No se trata de una ciencia exacta. Si lo que realmente te motiva e ilusiona es, por ejemplo, pasar tus vacaciones en Japón difícilmente podrás hacerlo en condiciones si te pides solo cinco días libres en la oficina. La clave está en valorar tus propias prioridades y gustos y tomar una decisión siendo consciente de todos los factores que entran en juego.