marzo 1, 2024

El ex CEO de WeWork es milmillonario, incluso después de que la empresa que fundó cayera en bancarrota: esta es su historia

WeWork es una empresa que esta misma semana se declaró en bancarrota. Hubo un tiempo no muy lejano en el que WeWork fue valorada por 47.000 millones de dólares, pero llegó la pandemia y se inició una caída enorme (aunque el año de antes ya tuvo un varapalo que veremos más adelante).

En 2023, las acciones de la empresa afincada en Nueva York han caído un 98%. Según publicó Bloomberg,  se registró una deuda de casi 19.000 millones de dólares y unos  activos por valor de 15.000 millones de dólares. La mayoría de ellos en  forma de edificios de oficinas.

Pese a las millonarias pérdidas de la empresa su fundador y ex CEO, Adam Neumann, se mantiene en el selecto grupo de personas con una fortuna de más de 1.000 millones de dólares.

CEO millonarios a pesar de todo

En verano conocíamos que en medio de una crisis en las grandes tech de Estados Unidos que ha llevado a grandes despidos, los directivos siguen manteniendo sus altos incentivos y hasta se conocieron los salarios medios de los líderes de estas compañías, mientras despiden a trabajadores en masa.

En el caso de Neumann no podemos olvidar, como publica Xataka, que el millonario fundador de esta empresa de coworking se vio obligado a dimitir y apartarse de la  junta directiva de la empresa tras los dudosos movimientos de fondos  para cubrir su elevado nivel de vida.

Tras la bancarrota, serán los inversores de Softbank Group y  Vision Fund quienes asumirán gran parte de los 11.500 millones en deudas  de WeWork.

En 2019 se descubrió que Neumann compraba edificios de oficina a su nombre y luego los alquilaba a WeWork, y él se quedaba con la propiedad, los beneficios de WeWork y el del alquiler, como desveló una investigación de The Wall Street Journal.

En agosto de 2019 la compañía WeWork -que estaba denominada como miembro del selecto club de los ‘unicornios’ y símbolo del auge de la cultura del coworking– tomó la decisión de salir a bolsa. Sin embargo, lo que parecía un paso más en el camino de crecimiento de la compañía no hizo sino desencadenar la fulgurante caída de la misma

Entre otros asuntos, los analistas señalaron que la información preliminar facilitada a los supervisores financieros evidenciaba la debilidad de la compañía:  las valoraciones en torno a la compañía eran demasiado optimistas, las  métricas usadas estaban convenientemente adaptadas para esconder  pérdidas y nadie entendía muy bien la estructura interna de la empresa.

Via | Xataka