Jaén busca revivir su pasado minero con tierras raras, pero enfrenta una dura realidad

En el corazón de Jaén, donde hace siglos se extraía plomo en grandes cantidades, hoy se busca revivir ese pasado glorioso con la explotación de tierras raras. Sin embargo, detrás de este entusiasmo hay una realidad compleja que plantea interrogantes sobre el futuro de la región.

Un pasado glorioso, un futuro incierto

La provincia de Jaén fue una vez el mayor productor de plomo del mundo, y aunque ese capítulo ya cerró, muchos están decididos a revivir esa época de oro. Un ejemplo claro es el proyecto de la empresa australiana Osmond Resources en Aldeaquemada, que acaba de extraer un testigo de sondeo y anunciar que se trata de una “zona de alta calidad”.

El proyecto en cuestión abarca 756 unidades mineras entre Aldeaquemada y Santiesteban del Puerto, y busca extraer minerales como titanio, circonio, hafnio y tierras raras atrapados en cuarcitas que hace cientos de millones de años eran arena de playa. Aunque el anuncio de Osmond Resources parece prometedor, es importante tener en cuenta que los análisis de laboratorio, que son los que realmente importan, tardarán semanas en estar disponibles.

¿Qué impulsa este entusiasmo?

El entusiasmo por la minería en Jaén se debe a tres factores principales. El primero es geopolítico: en 2024, la Unión Europea aprobó un reglamento de materias primas críticas para garantizar la soberanía mineral en Europa. El objetivo es que la extracción, el procesamiento y el reciclado de materias primas estratégicas en Europa cubran respectivamente el 10%, el 40% y el 25% de la demanda de la UE.

Un proyecto como Orión, orientado a las tierras raras, es visto con buenos ojos en Europa y en Madrid. De hecho, el Gobierno español aprobó recientemente un plan de materias primas de 414 millones de euros que incluye la mayor campaña de prospección minera en España en más de medio siglo. En ella se menciona expresamente Sierra Morena, y la ministra Sara Aagesen aseguró que “con toda seguridad” se encontrarán tierras raras en el país.

El tercer motor detrás de este entusiasmo es la bolsa de valores. Empresas como Osmond Resources dependen más de la batalla mediática que de los resultados finales. En un sector tan complejo como la minería, el fracaso se considera casi inevitable.

La realidad detrás del entusiasmo

Aunque el entusiasmo por la minería en Jaén es palpable, la realidad es que la mayoría de los proyectos de exploración no llegan nunca a producir. La transición energética ha servido de coartada para volver a mirar bajo la tierra, pero el sector ha cambiado tanto que para la inmensa mayoría de actores empieza a ser más útil la expectativa que la realidad.

En la España Vaciada, donde se encuentran muchos pueblos pequeños y envejecidos, se vende un nuevo futuro basado en la minería. El alcalde de Aldeaquemada ya ha celebrado los resultados de Osmond como una forma de “generar empleo y riqueza”. Sin embargo, es importante ser cauteloso y considerar las posibles consecuencias de esta nueva fiebre minera en la región.