La llegada de la inteligencia artificial (IA) ha generado una gran incertidumbre en muchos sectores, planteando una pregunta fundamental: ¿la IA nos va a quitar el trabajo o no? Lo más interesante es que ni siquiera quienes están desarrollando estos modelos que podrían reemplazar a millones de empleados tienen una respuesta clara.
Sam Altman y Dario Amodei, responsables de OpenAI y Anthropic, respectivamente, han ofrecido visiones totalmente opuestas sobre el impacto de la IA en el empleo. Altman, quien inicialmente había vaticinado un escenario casi apocalíptico, ahora afirma que todo irá bien, mientras que Amodei advierte de un golpe muy duro al empleo.
Altman cambia de opinión
Sam Altman, el jefe de OpenAI, ha suavizado su discurso derrotista sobre el impacto de la IA en el empleo. Hace tiempo, hablaba de categorías de trabajo enteras que iban a desaparecer, pero ahora dice que se alegra de haberse equivocado. Según Reuters, Altman declaró: “Me alegra haberme equivocado en esto; pensé que la eliminación de puestos de trabajo administrativos de nivel inicial ya habría tenido un mayor impacto del que realmente ha ocurrido”.
Este giro en la opinión de Altman es notable, especialmente considerando que su compañía, OpenAI, está a punto de salir a bolsa. Sin embargo, los datos no apoyan la idea de que la IA haya tenido un impacto significativo en el empleo hasta ahora.
Amodei y Anthropic no cambian de opinión
Por otro lado, Dario Amodei y su compañía, Anthropic, siguen advirtiendo sobre el impacto potencial de la IA en el empleo. Chris Olah, cofundador de Anthropic, ha repetido la idea de que la IA podría sustituir trabajo humano a gran escala, lo que podría tener un impacto serio y repentino en el mercado laboral.
Aunque ambos líderes hablan sobre la misma tecnología y tienen acceso a datos similares, sus interpretaciones sobre el futuro del empleo son diametralmente opuestas. Mientras que Altman ve un futuro más optimista, Amodei y Anthropic siguen advirtiendo sobre los riesgos potenciales de la IA en el empleo.
Los empleados pueden ser un gasto, pero la IA no sale gratis. Las empresas que han apostado por recortes de plantilla y el incremento del uso de IA están comenzando a darse cuenta de que la IA no es tan barata como pensaban. Los costes de implementación y mantenimiento de la IA están resultando ser más altos de lo esperado, lo que ha llevado a algunas empresas a frenar su adopción.
Según Business Insider, el director de operaciones de Uber dijo que los costes de IA son cada vez más difíciles de justificar, justo después de que su jefe de tecnología quemara el presupuesto anual de IA antes de tiempo. De acuerdo a lo publicado por The Verge, Microsoft también ha comenzado a reducir las licencias de Claude Code entre sus empleados, un recorte que Fortune vinculaba al alto coste del uso masivo de estos modelos.
Aunque la IA puede estar cambiando el panorama laboral, también está creando nuevas oportunidades de empleo en áreas como la programación y la seguridad. La implementación de la IA en las empresas puede requerir la contratación de más programadores y equipos de seguridad para garantizar su funcionamiento y seguridad.