Una experiencia de despliegue desalentadora
Recientemente tuve que salir de mi ecosistema habitual para desplegar un nuevo PC con Windows para un rol específico. La experiencia fue un recordatorio duro de lo bueno que tenemos en el mundo de TI de Apple. Desde la configuración inicial hasta el proceso de actualización, todo fue un desafío.
La lucha por una sesión local
Mi sistema de identidad se basa en Google, pero quería configurar el nuevo equipo con una sesión local simple. Sin embargo, el asistente de configuración de Windows 11 me lo puso muy difícil. Me obligó a crear una cuenta de Microsoft, ya sea personal o empresarial, en lugar de permitirme una sesión local. Tuve que buscar soluciones alternativas para lograr mi objetivo.
Un proceso de actualización fragmentado
Una vez que llegué al escritorio, el proceso de actualización fue un desastre. En lugar de una actualización única y fluida como en macOS, Windows Update y el actualizador de firmware de Dell eran dos procesos separados y confusos. El proceso tomó mucho tiempo y requirió varias rondas de actualizaciones.
El problema de la “basura” en el ecosistema de Windows
Otro problema que encontré fue la cantidad de aplicaciones innecesarias que vienen preinstaladas en Windows. Incluso en un equipo destinado a uso empresarial, el menú Inicio estaba lleno de aplicaciones como Xbox, LinkedIn y un feed de noticias. En cambio, macOS ofrece una pizarra limpia y respetuosa con el usuario y la organización.
Conclusión
Si bien a veces me quejo de los problemas y errores en la gestión de dispositivos de Apple, la experiencia de TI de Apple es claramente superior. Apple permite a los administradores entregar un equipo sellado a un empleado, quien puede conectarse a Internet y inscribir el dispositivo en las especificaciones exactas sin instalar aplicaciones de terceros o juegos por defecto. No hay “basura” en la configuración predeterminada de macOS. Volver al mundo de los PC fue toda la prueba que necesitaba para darme cuenta de que Apple está en el camino correcto.