El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha acordado este viernes declarar “problema de salud pública los efectos del abuso de las redes sociales y las plataformas digitales en el bienestar y la salud mental en niños, niñas y adolescentes”. En un texto propuesto por el Gobierno del alcalde Jaume Collboni que ha tenido aportaciones de los grupos municipales de Junts, ERC y los comunes, solo Vox ha votado en contra. Formalmente es una declaración institucional y también prevé ofrecer orientación y formación digital a menores y familias, la creación de una guía de buenas prácticas, e instar al resto de administraciones a “impulsar las medidas oportunas en materia de salud pública y mental y estableciendo controles públicos sobre los algoritmos”. La declaración llega tras el anuncio de la ciudad de Nueva York, que ha ido mucho más allá y ha demandado a las principales redes sociales por “alimentar la crisis de salud mental”.