Miles de pasajeros del metro londinense han sido observados y analizados sin su consentimiento al menos durante un año a través de sistemas de inteligencia artificial (IA) alimentados por las cámaras de vigilancia. El reconocimiento facial desplegado permite detectar el género, la edad o las emociones potenciales del usuario, con el propósito sugerido de utilizar toda esta información para diseñar un tipo de publicidad personalizada. La tecnología ha sido desarrollada por la empresa Amazon.