El aire acondicionado en verano tiene un doble rasero de medir: nos refresca pero nos da tortícolis

El aire acondicionado en verano tiene un doble rasero de medir: nos refresca pero nos da tortícolis

El verano y el aire acondicionado: un aliado con consecuencias negativas

Cuando llega el verano, es común ver cómo los termómetros superan los 40 ºC, y en esos momentos, el aire acondicionado se convierte en nuestro mejor amigo, ya sea en la oficina, en casa o incluso en el coche. Sin embargo, la literatura científica nos muestra que tiene efectos negativos que van más allá del resfriado por los cambios de temperatura extremos a los que nos enfrentamos.

Los sistemas de climatización centralizados son un problema, ya que se ha demostrado que son fuentes directas de problemas de salud si la calidad del aire interior no es óptima. Las consecuencias están claras: sequedad de ojos, dolor de cabeza, fatiga y dificultad para concentrarse. Un estudio publicado en 2023 con 400 adultos en la India comparó a personas que estaban expuestas a aire acondicionado frente a las que usaban ventilación natural en su día a día.

Estudios y datos concretos

El estudio encontró que los usuarios que estaban con aire acondicionado de manera habitual sufrieron muchos más casos de ojos secos, faringitis y congestión nasal que los que estaban en condiciones más naturales. Además, las pruebas médicas mostraron que la función pulmonar era significativamente menor en las personas bajo aire acondicionado constante. Un 35% de ellos desarrolló rinitis, frente a solo un 9% en entornos de ventilación natural.

Esto se traduce en días perdidos, ya que las personas que trabajan con aire acondicionado faltaron una media de 22 días al año, frente a los apenas 13-15 días de aquellos en oficinas sin climatización artificial. Otro efecto negativo del aire acondicionado es el dolor muscular, especialmente en personas mayores. El frío directo desencadena un mecanismo de defensa en el cuerpo para aumentar la temperatura y mantenerse en sus 36-37 ºC a través de una contracción de la musculatura.

Consecuencias en la salud

La exposición del músculo al frío del aire acondicionado produce una contracción muscular, lo que puede disminuir la fuerza máxima de agarre en un 20% y reducir la velocidad de desarrollo de esa fuerza en un 50%. En las cervicales, el enfriamiento superficial aumenta la tensión del músculo esternocleidomastoideo, lo que explica las clásicas tortícolis. Incluso se han reportado parálisis faciales por exposición a chorros de aire helado, que comúnmente se denominan como “le ha dado un aire”.

Además, si el aire acondicionado no se mantiene adecuadamente, puede convertirse en un difusor de patógenos, lo que es especialmente peligroso en centros hospitalarios. En España, el peligro más grave tiene nombre y apellidos: Legionella pneumophila, una bacteria que encuentra su ecosistema perfecto en torres de refrigeración y generadores de aire acondicionado.