mayo 17, 2024

La broma que hizo despegar un Eurofighter. Absuelto el acusado de proclamarse talibán en un mensaje… que no sabemos cómo se interceptó

Julio de 2022. Un avión procedente del aeropuerto londinense de Gatwick aterriza en Menorca tras haber sido escoltado durante parte del vuelo por un caza Eurofighter español. Tras el aterrizaje, la Guardia Civil entra en la nave y se lleva detenido a Aditya Verma, un joven británico de 18 años de origen indio.

El motivo de lo ocurrido fue un mensaje enviado por Verma antes de despegar, acompañado de una fotografía suya: “De camino a estallar el avión. Soy miembro de los talibanes”. Dicho mensaje fue el que motivó el aviso de las autoridades británicas a las españolas.

Pero rápidamente queda claro que no había bomba alguna y que nuestro protagonista, hindú, no era talibán ni ninguna otra clase de terrorista.

Descartada esa opción, parecía obvio que terminaría rindiendo cuentas ante la justicia por causar desórdenes públicos con su broma y, con ellos, la movilización de un Eurofighter. Año y medio después, ha tenido lugar el juicio. Como recoge el comunicado del CGPJ,

“la Fiscalía de la Audiencia Nacional y la Abogacía del Estado solicitaban para el joven de 19 años […] una condena de multa 22.500 euros por un delito de desórdenes públicos, así como una indemnización por responsabilidad civil de 94.782 euros a favor del Ministerio de Defensa por el coste de movilizar la aeronave militar”.

La sentencia fue promulgada ayer y, sin embargo, ha sido absolutoria. Y es que el cómo se envió (y se interceptó) el mensaje de marras tiene gran importancia en el caso.

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Interceptando bromas privadas

El mensaje, de hecho, fue enviado por Verma exclusivamente a un grupo privado de Snapchat, compuesto íntegramente por amigos suyos (que le acompañaban en el viaje), y hacía referencia al hecho, conocido por ellos, de que en el instituto le habían hecho bromas diciendo que tenía ‘aspecto de talibán’.

Por lo tanto, broma privada en un contexto privado, nada que ver con los falsos avisos de bomba que se realizan con ánimo de movilizar inútilmente a los servicios de emergencia. De hecho, así lo recoge el juez en su sentencia:

“No puede obviarse que el citado mensaje y la fotografía no se envía a ningún organismo oficial, ni se le da publicidad alguna, que llevaría de forma ineludible a la correspondiente movilización de los pertinentes servicios de policía, asistencia o salvamento […].

Muy al contrario, se realizan en un ambiente estrictamente privado, entre el acusado y sus amigos con los que vuela, a través de un grupo privado de la que solo ellos tienen acceso, por lo que ni remotamente el acusado podía suponer (como expresamente señala éste en el juicio), que la broma que gastaba a sus amigos pudiera ser interceptada o detectado por los servicios británicos, ni por terceros ajenos a sus amigos que reciben el mensaje”.

La abogada española de Verma argumentó precisamente en ese sentido, así como en lo ilegítimo de intervenir preventivamente (sin permiso y motivación judicial) contextos de comunicación privados:

¿Cómo pudo interceptarse este mensaje?

La cuestión es que no está muy claro cómo terminó el mensaje en manos de las autoridades británicas. En un primer momento, se difundió en los medios que esto había sido posible porque Verma había usado el WiFi del aeropuerto para enviarlo, pero varias razones llevan a descartarlo:

  1. El propio usuario afirma que estaba usando su conexión de datos, no el WiFi.
  2. Incluso si sus amigos estaban conectados al WiFi, Snapchat es una aplicación con comunicaciones supuestamente cifradas de extremo-a-extremo: aunque los paquetes de datos hubieran pasado por la red del aeropuerto, las autoridades no deberían haber podido leer su contenido.
  3. Como explica James Bore, expertos en ciberseguridad consultado por el Daily Mail, es improbable que se esté vigilando de este modo el WiFi de los aeropuertos británicos: “Si así fuera, habría muchos más casos, porque la gente hace cosas estúpidas todo el tiempo. Constantemente tendrías vuelos con escolta aérea”.

De modo que muchos usuarios se preguntan si el MI5 tiene implementada alguna ‘puerta trasera’ en Snapchat o si los propios responsables de la aplicación trampean su cifrado para escanear el contenido de los mensajes. Las políticas de privacidad de Snap, al menos, lo niegan:

“Los Snaps y los chats, incluidos los de voz y vídeo, entre tú y tus amigos, son privados: no escaneamos su contenido para crear perfiles o mostrarte anuncios. Esto significa que normalmente no sabemos lo que dices o publicas a menos que nos lo pidas (por ejemplo, si optas por las transcripciones de notas de voz). Además, conservamos algunos metadatos en los Snaps y chats que envías y recibes”.

El gobierno británico ha impulsado una nueva ley, la Online Safety Bill (aún no vigente), que exigiría que las plataformas de redes sociales y servicios de mensajería implementasen sistemas de escaneo previos al envío (y al cifrado del mensaje) para detectar material de abuso sexual infantil (aunque para eso antes deben ‘leer’ previamente todo lo que se envíe, claro). La Unión Europea también está en proceso de aprobar una norma idéntica.

Imagen | Marcos Merino mediante IA

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