La familia valenciana Gómez-Trénor, conocida por su participación en la empresa de bebidas Coca-Cola Europacific Partners, ha decidido incursionar en el mundo de la tecnología de vanguardia con una inversión de 50 millones de euros en la producción de chips fotónicos. Esta apuesta tecnológica se concreta con la creación de la empresa Attypics Photonics, que cuenta con el respaldo de casi 25 millones de euros en financiación pública a través del Perte Chip, un programa vinculado a los fondos Next Generation de la Unión Europea.
Una larga trayectoria de éxito empresarial
La saga Gómez-Trénor tiene una larga historia en la región de Valencia, con más de dos siglos de trayectoria empresarial. Desde la fundación de la Banca Trenor hasta la participación en la industria agroalimentaria, esta familia ha acumulado títulos nobiliarios, propiedades históricas y una posición de referencia en el empresariado de la provincia. Su vínculo con Coca-Cola se remonta a varias generaciones atrás, cuando Juan Luis Gómez-Trénor, un destacado empresario valenciano, llegó a controlar el 25% de la filial ibérica de la empresa de bebidas.
La apuesta por la tecnología fotónica
Attypics Photonics nació en abril de 2026 a partir de un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia con más de quince años de experiencia en la fabricación de chips fotónicos. La fotónica integrada procesa y transmite información utilizando luz en lugar de electrones, lo que permite una mayor velocidad y un menor consumo energético. La empresa busca convertirse en el referente privado europeo en el modelo Lab-to-Fab, cubriendo desde el prototipado hasta la fabricación de obleas de 200 y 300 milímetros.
Un proyecto ambicioso con un gran potencial
La primera fase del proyecto contempla 1.240 metros cuadrados de salas limpias y 100 empleos directos. La segunda fase ampliaría las instalaciones a más de 7.500 metros cuadrados y superaría los 300 puestos de trabajo. Los chips fotónicos están llamados a ser infraestructura en centros de datos de inteligencia artificial, telecomunicaciones cuánticas y computación de altas prestaciones. Europa lleva años intentando reducir su dependencia de Asia y Estados Unidos en semiconductores, pero los proyectos privados que realmente se materializan son escasos.
Desafíos y oportunidades
Attypics tiene apenas tres meses de vida y enfrenta desafíos importantes, como la brecha entre el laboratorio y la producción industrial a escala. La empresa también dependerá del Perte Chip, lo que la expone a los ritmos de la administración pública. Sin embargo, con el respaldo estatal y un equipo científico consolidado de la UPV, esta apuesta tecnológica tiene una lógica aplastante. Los Gómez-Trénor tendrán que demostrar que el capital científico de la UPV puede convertirse en un negocio sostenible sin el paraguas universitario.