En el corazón de Wilmington, Delaware, se encuentra un edificio en el número 1209 de la calle Orange, que alberga la sede fiscal de cientos de empresas estadounidenses, incluyendo algunas de las más grandes y reconocidas del mundo como Coca-Cola, Alphabet (Google) y Apple. A pesar de su importancia, este lugar parece estar cerrado al público, y no es debido a que se escondan secretos como la receta de la Coca-Cola o los futuros productos de Apple. De hecho, Apple no tiene ni siquiera una pequeña oficina en esta ciudad, ya que su sede física se encuentra en el Apple Park de Cupertino, California.
La estrategia fiscal de las grandes empresas
Sin embargo, a efectos fiscales, la sede de Apple está a más de 4.000 kilómetros de distancia. Al igual que otras grandes empresas, Apple tiene motivos de peso para establecer su sede fiscal en Delaware. El estado de Delaware es conocido por ser un paraíso fiscal para las empresas, con más de 2 millones de compañías registradas allí. Muchas de ellas tienen su actividad y oficina central en otros estados, pero se benefician de las ventajas fiscales que ofrece Delaware. Apple, que se fundó en 1976 en California, trasladó su sede fiscal a Delaware apenas un año después de su fundación.
Ventajas de Delaware
Delaware ofrece varias ventajas a las empresas que establecen su sede fiscal allí. En primer lugar, si una empresa no trabaja físicamente en el estado, no paga impuestos estatales sobre la renta. Esto permite a compañías como Apple trabajar en California, pero crear una entidad en Delaware y trasladar allí sus patentes, marcas y otros activos “intangibles”. De esta forma, los ingresos que esos activos generan no tributan en California. Además, Delaware tiene un sistema legal especializado en empresas, con una corte que resuelve disputas corporativas de forma rápida y sin juicios largos. También ofrece mayor privacidad de los datos, ya que los documentos públicos no exigen que figuren nombres de los propietarios.
Implicaciones para los usuarios en México, América Latina y España
La decisión de Apple y otras grandes empresas de establecer su sede fiscal en Delaware tiene implicaciones importantes para los usuarios en México, América Latina y España. En primer lugar, puede afectar la forma en que se gravan los ingresos de estas empresas en cada país. Además, puede influir en la disponibilidad de ciertos productos y servicios en estas regiones. En México, por ejemplo, la falta de una sede física de Apple puede limitar el acceso a ciertos servicios y productos de la empresa. En España, la decisión de Apple de establecer su sede fiscal en Delaware puede tener implicaciones para la recaudación fiscal del país.
En conclusión, la sede fiscal de gigantes como Apple, Coca-Cola y Google en Delaware es un tema que va más allá de la simple ubicación geográfica. Tiene implicaciones importantes para la forma en que se gravan los ingresos de estas empresas, la disponibilidad de ciertos productos y servicios, y la recaudación fiscal en diferentes países. A medida que la globalización continúa avanzando, es probable que veamos más empresas siguiendo los pasos de Apple y estableciendo su sede fiscal en lugares como Delaware.