mayo 28, 2024

OpenAI da marcha atrás, y negocia con Sam Altman su retorno como CEO. Pero él ya tiene un ‘plan B’

Te lo contábamos la noche del viernes: de forma inesperada, incluso para el protagonista de la noticia (no digamos ya para el resto de la industria tecnológica), Sam Altman, co-fundador y CEO de OpenAI, acababa de ser despedido de su puesto en el momento de mayor éxito de la compañía.

La junta de la compañía, responsable del polémico despido, alegó “pérdida de confianza” por la “falta de sinceridad” de Altman en sus comunicaciones con ellos —si bien no entró en más detalles—, y nombró como su sustituta provisional a la hasta ahora directora de tecnología de OpenAI, Mira Murati.

Greg Brockman, co-fundador y presidente de OpenAI, también fue destituido de su cargo —en este caso, por razones desconocidas—, si bien el comunicado de la junta anunciaba que mantendría su relación laboral con OpenAI. Brockman desmintió esto último, renunciado en solidaridad con Altman y con varios investigadores clave de la compañía que habían anunciado también su marcha.

Obviamente, este pasado sábado resultó ser un día muy ajetreado en Silicon Valley. Tanto, que este domingo las cosas parecen haber dado un giro de 360º (sí, lo hemos dicho bien) e, inesperadamente, podríamos estar a las puertas del retorno triunfal de Altman como líder de OpenAI. Qué loco todo, ¿no?

Openai Mess Openai Mess Las cosas han estado un poco movidas en OpenAI este fin de semana.

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Las razones tras el despido: ¿diferencias filosóficas?

La junta de OpenAI está compuesta por el científico jefe de OpenAI, Ilya Sutskever; el CEO de Quora, Adam D’Angelo; la ex CEO de GeoSim Systems, Tasha McCauley; y Helen Toner, directora de estrategia del Center for Security and Emerging Technology de Georgetown. Ninguno de sus miembros posee acciones en OpenAI y, a diferencia de las empresas tradicionales, la junta no tiene la labor de maximizar el valor para los accionistas.

Cuando Sutskever dio explicaciones a The Information sobre la decisión tomada por la junta, defendió que fue dicho organismo quien “cumplió con su deber” estatutario, que no sería otro que “garantizar que OpenAI cree una ‘IA general’ que beneficie a toda la Humanidad”.

Sin embargo, Sutskever no profundizó en la supuesta falta de sinceridad de Altman, que en un primer momento hizo sospechar sobre irregularidades graves en su gestión.

Todo lo contrario: en un memorando interno elaborado por el director de operaciones de OpenAI, Brad Lightcap, se confirmaba que Altman no fue despedido en respuesta a “malversación o cualquier cosa relacionada con nuestras prácticas financieras, comerciales, de seguridad o de protección/privacidad”.

Se da la circunstancia de que tanto Altman como Brockman, eran quienes lideraban el ‘lado comercial de la compañía’ y eran conocidos por defender políticas agresivas de recaudación de fondos y la expansión de la oferta comercial de OpenAI. Así mismo, si bien Altman se ha destacado por pedir en público una mayor regulación de la IA, entre bambalinas ha realizado labores de lobby en sentido contrario

…mientras que Sutskever, como líder del lado ‘científico’ de OpenAI, se ha mostrado más cauteloso sobre las consecuencias de los desarrollos tecnológicos promovidos por la compañía.

Los inversores piden una marcha atrás, y Altman ya tiene un Plan B

Según se hacen eco varios medios —tanto tecnológicos como generalistas— estadounidenses, Altman está ahora mismo en plenas negociaciones con su ex-compañía para ser reinstaurado como CEO. Altman se muestra ‘ambivalente’ respecto a su posible retorno. Fuentes cercanas indican que, aunque está considerando la propuesta, exigiría ahora cambios significativos en la gobernanza de la compañía.

Welcome Welcome ¿Seremos testigos de un retorno triunfal?

La actitud de Altman, que aparentemente ha puesto como condición para su retorno la salida de los miembros de la junta, revela una posible lucha de poder con Ilya Sutskever, quien jugó un papel central en su destitución, y que podría ver cómo finalmente es él quien se ve obligado a hacer las maletas y abandonar su puesto en OpenAI.

La presión de los inversores, especialmente de Microsoft, que ha inyectado 13 mil millones de dólares en OpenAI, parece haber sido un factor crucial en esta marcha atrás: los inversores, que no supieron del despido hasta después de que se aprobase, y preocupados por la estabilidad y el futuro de la empresa, están impulsando un cambio en la dirección que tomó el consejo.

Por otro lado, si las negociaciones fracasan, Altman y Brockman habían empezado a hablar de fundar una nueva empresa en el ámbito de la IA, llevándose consigo a una parte significativa del talento de OpenAI y, posiblemente, futuras financiaciones.

Imagen | Marcos Merino mediante IA (+ logo de OpenAI)

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