mayo 17, 2024

Decidí viajar y ser nómada digital en Senegal durante dos meses usando Airbnb: esta ha sido la experiencia

A finales del pasado año me quedaban aun unas semanas de vacaciones por aprovechar y llevaba una temporada larga sin conocer países totalmente desconocidos para mí.

Decidí entrar a Kiwi y hacer una de esas típicas búsquedas “a cualquier lugar” para ver las alternativas disponibles de lugares que me pudieran resultar interesantes. Casi todos destinos del oeste o centro de Europa como propuestas. Un ejemplo, haciendo una búsqueda ahora:

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No tenía una gran idea en mente. Quería dejarme sorprender y mi sorpresa es que en Kiwi, una plataforma que yo he usado mucho desde hace muchos años (con muchas mejores experiencias en 2015 y 2016 donde se implicaban en solucionar los problemas si perdías vuelos a causa de un retraso del vuelo anterior, que en mis últimos viajes) y resulta que la opción de buscar tan ampliamente, reduce el mundo a Europa y algunos destinos muy conocidos de otros continentes (Tailandia, ……).

Y me dí cuenta de que no había casi nada de África, más que Marruecos, cada vez más transitado por gente de España y que es un país que conozco muy bien porque viví allí cuando era nómada digital y con mi PC vivía en diferentes países del mundo, y lo visité varias veces después.

Buscando vuelos

En realidad, a pesar de los resultados que me aparecieron en Kiwi, la búsqueda no fue muy en vano porque viendo esos resultados me di cuenta de que probablemente una buena idea era la de descubrir un país africano. También descubrí que si decides buscar muy específicamente destinos de África, no hay nada.

Me pasé a SkyScanner, al menos para tener unas ideas de qué países están mejor conectados con España, precios, escalas y de ahí hacer una mejor búsqueda sobre más requisitos y mayor información de los países que más me puedan interesar e ir decidiendo.

Al final, decidí irme a conocer Senegal. En noviembre había vuelos muy baratos y directos desde Madrid. Y muchas personas originales de Senegal viven en España, por lo que me pareció muy buena idea conocer el país de tantos de mis vecinos.

Búsqueda de alojamientos

Fui sin muchos planes, aunque ya en mi primera búsqueda de alojamientos, a través de Booking, vi que la mayor parte de los lugares que encuentras son hoteles caros (en el sur del país hay más variedad de alojamientos locales, pero no tenía pensado ir más al sur de Gambia). Muchas veces, lo que encontraba, eran propiedades de extranjeros, sobre todo gente de Francia.

Luego decidí mirar en Airbnb y encontré más opciones asequibles y normales (no necesito un hotel con piscina en un país donde la gente cuida mucho de no derrochar el agua, por ejemplo). Y ví que estas otras alternativas estaban regentadas por personas senegalesas.

Cada persona viaja con una motivación: disfrutar, ver paisajes, vivir aventuras, descansar en playas exóticas. Mi motivo principal para viajar es conocer gente de otras culturas y aprender de otras formas de ver la vida, para ello, hace falta mezclarte con las personas locales y no solo con la persona que te vaya a atender en un hotel con la distancia que estos lugares suelen requerir.

Además, soy muy partidaria de que el gasto que dejamos en los países que visitamos, llegue a las personas locales y no se quede solo en dueños de grandes hoteles. Esto es algo que, en Senegal, pasa mucho como luego pude ver con mis propios ojos y con relataré más adelante.

Airbnb y amistades locales

Así que, tras echar un vistazo a las opciones, probé con Airbnb para recorrer el país con mochila. Aunque tuve una experiencia no muy buena en uno de mis destinos, básicamente, porque la persona no podía recibirme y no parecía saber usar la plataforma para cancelarlo, mientras que la plataforma no me daba ninguna respuesta.

La historia la conté en otro artículo para Genbeta que, tristemente, recibió ciertos comentarios racistas. De gente que, supongo, muy poco conoce de Senegal que me sorprendió mucho por ser un país muy seguro, organizado y de gente muy disciplinada y seria con temas de trabajo y servicio, sobre todo.

Pero, aparte de esa experiencia, el resto fueron geniales. Me dio la oportunidad de conocer muchísima gente local. La gente senegalesa es muy acogedora y es muy probable que si estás en casa de alguien, si quieres, te va a presentar a sus amistades y familiares. Te van a recomendar sitios en los que comer, tours para hacer con pequeñas empresas.

En Senegal, hay una diferencia abismal entre los precios que puedes encontrar un restaurante con apariencia al estilo europeo (que normalmente son restaurantes regentados por franceses) y los precios en los restaurantes locales, normalmente pequeños lugares o sitios en la calle donde las mujeres cocinan y venden su comida.

Por ejemplo un plato de arroz, vegetales y pescado te puede costar dos euros en un sitio local y un plato igual en un restaurante francés te puede valer más de 30. La única gran diferencia que vas a encontrar es el lugar, que en el segundo va a ser más bonito decorado. Y no siempre es fácil identificar los lugares locales, porque a veces puede ser un cuarto adyacente a la casa de una familia, sin ningún gran cartel representativo, pero que tu anfitrión te puede recomendar.

Por ejemplo, en Joal, cerca de la isla preciosa de Fadiouth, gracias a mi anfitrión de Airbnb descubrió un lugar con unos desayunos increíblemente deliciosos y que sólo costaban unas pocas monedas, en la playa mirando al mar.

Viajar responsable y de la mano de la comunidad local

Por otro lado, tuve la oportunidad de compartir alojamientos con gente súper amable y que me han contado historias muy muy interesantes con las que he aprendido mucho. En el caso de Senegal, buscando alojamientos con personas locales, Airbnb mantiene la que es su esencial inicial: la de una persona que alquila una habitación en su propia casa para ganar un dinero con el que hacer frente a los gastos y no una propiedad comprada para especular con ella.

Algo que me resultó chocante, y no para bien, es que no es fácil ver a turistas caminando solos por la calle; nunca están en estos restaurantes pequeños que he mencionado; rara vez los encuentras en el bar del pueblo… Hay muchos turistas, los ves pasando en grandes coches; en alguna zona turística en grupo con un guía… En Senegal, muchas de las personas contratan su viaje completo antes de llegar: recogida en el aeropuerto, hotel caro de alguna empresa grande con las comidas incluidas, tours guiados… y eso deja a los pequeños emprendimientos locales totalmente alejados de ese dinero que el turismo puede traerles.

Y yo soy muy partidaria de que cuando viajemos, tenemos que hacerlo responsablemente, de la mano de las comunidades locales para que también puedan recibir ganancias de la industria del turismo y que este dinero no quede en manos de unos pocos. Senegal es un país totalmente seguro y de gente muy emprendedora y trabajadora (todo lo que trabaja la gente en Senegal al cabo del día es de las cosas que más me ha sorprendido en este país), pero realmente hay poco dinero que se mueve.

Los negocios millonario del país como es el turismo y como es la pesca, está en manos de compañías europeas. Es por eso que tantas personas se juegan la vida en el mar cada verano para llegar a Europa y poder así ganar algo de dinero que puedan enviar a su familia.

Si viajas y vas quedándote en alojamientos locales, haciendo tours con guías que no tienen la oportunidad de estar conectados con un gran hotel, tomando tu cerveza en algún bar o centro cultural del pueblo o comiendo el menú del día en el restaurante de alguna familia local, vas a aportar mucho a las familias del pueblo. Vas a gastar tú menos dinero por hacer las mismas cosas. Y, además, tendrás la oportunidad de conocer la cultura senegalesa más a fondo.

Piensa que, en un hotel es más raro que la persona de recepción o la de la limpieza, se siente contigo a desayunar, te invite a conocer a su familia… en los grandes hoteles el trato tiene que ser más distante.

Siendo nómada digital en Senegal

Tras mi viaje mochilero, me gustó tanto el país que decidí pasar una temporada más trabajando online. Fui al viaje sin vuelo de vuelta, porque no sabía lo que me iba a encontrar. Para tomar la decisión de quedarme, busqué alojamientos que tuvieran wifi. Un problema en el país es que el wifi y los datos móviles son muy caros, en comparación con los precios que encuentras en Europa. Orange tiene un casi monopolio de la red – hay otras pero no llegan bien a todo el país- y con unos pocos vídeos que veas se te acaban los datos.

Por un lado, gracias a que mi viaje había tenido un precio asequible, por lo que cuento, pude perfectamente alargar mi estancia porque por cuestiones económicas seguía siendo más que viable (mucha gente me pregunta: cuánto ganas para poder viajar tanto y la clave no está en mi sueldo, si no en que el gasto para viajar no es muy alto).

Encontré una habitación en una casa preciosa en Palmarin, cerca de Gambia, con buena conexión de Wifi, y muchísima paz. En esa casa tuve la oportunidad de convivir con un hombre originario de este pueblo que ha pasado a ser un gran amigo. Gracias a él conocí un centro cultural que están creando otros amigos y que, precisamente, tiene el objetivo de lograr que los turistas que vienen por Senegal, lo hagan compartiendo con la gente local y buscando alternativas de turismo en parajes naturales menos frecuentados.

Todas las tardes, tras acabar de trabajar, me pasaba por el centro a compartir con amigos y amigas nuevas y ahí creamos un grupo de gente con buen rollo que nos dábamos compañía, compartíamos risas y buenas conversaciones. La verdad que fueron unas semanas preciosas, aprendí mucho, pude entender, gracias a todo el viaje, qué hay detrás de la migración que se lleva, tristemente, muchas vidas por delante…

También, gracias a “mi compañero de piso”, pasé mucho tiempo con una familia local, en su casa, llevando a cabo sus rutinas del día a día. Es una familia que trabaja muchísimo pero que, con los salarios que reciben no llegan a poder hacer frente a los gastos de la vida (uno de los hijos de la familia trabaja como obrero construyendo en uno de los grandes hoteles de la zona que, aunque cobran muchísimo por noche de alojamiento, el pago a sus trabajadores es escaso). Hemos decidido buscar posibles emprendimientos juntas para que mi amiga pueda tener su propio negocio.

En Genbeta | El teletrabajo me sirvió para mudarme a una ciudad barata. Podía  trabajar menos horas para vivir y tenía mucho tiempo libre

Imágenes | Foto de Ewien van Bergeijk – Kwant en Unsplash  y captura de pantalla de Kiwi